Documentación
El sector de la industria en Euskadi sigue avanzando hacia la sostenibilidad en su modelo de gestión. Así lo reflejan las conclusiones del Ecobarómetro Industrial de Euskadi 2025, un estudio que ha sido elaborado por la sociedad pública Ihobe a partir de 567 entrevistas a empresas de más de 10 personas empleadas. Las empresas entrevistadas se han dividido en cuatro grandes grupos: las IPPC (empresas industriales que están sujetas a la prevención y control integrado de la contaminación), empresas de I+D+I, empresas de economía social y empresas industriales “más generales”.
El Ecobarómetro Industrial 2025 mantiene una distribución sectorial proporcional a la estructura real de la industria vasca. El sector metalúrgico sigue siendo el más representado, seguido de las industrias de equipo eléctrico y energía, la alimentación y la automoción.
Según los resultados del estudio, el 88% de las empresas encuestadas ya ahorra energía y más del 80% reduce residuos y materiales
En todas ellas, el informe concluye que el compromiso con el medio ambiente ha dejado de percibirse como un coste, y se ve ya como una oportunidad de desarrollo y diferenciación. En comparación con el anterior estudio, realizado en el año 2020, el Ecobarómetro Industrial 2025 confirma un salto cualitativo en la madurez ambiental de la industria vasca. Las empresas pasan de niveles más modestos a implementar más de cinco acciones de eficiencia de media, consolidando un cambio estructural. Destacan el ahorro energético (88%), la minimización de residuos (87%) y el ahorro de materiales (83%), junto con prácticas ya habituales como el reciclaje interno y externo o el ahorro de agua. Estas cifras reflejan un avance significativo respecto a la edición anterior y muestran que la eficiencia de recursos es ya un comportamiento generalizado en la industria vasca.
También se observa un incremento notable en la adopción de tecnologías verdes y digitales, con una media superior a tres tecnologías implantadas y con un avance especialmente destacado entre las empresas IPPC e I+D+i. En paralelo, aunque persisten obstáculos estructurales —principalmente el coste económico y la complejidad administrativa—, las empresas otorgan hoy una mayor importancia a los beneficios estratégicos de la sostenibilidad, especialmente la reducción de costes operativos, el cumplimiento normativo y la mejora de la reputación.
Además, los datos muestran una ampliación del personal formado en gestión ambiental y economía circular, aunque la falta de planes de formación estructurados sigue siendo un reto transversal.
En conjunto, los resultados reflejan una industria que evoluciona desde la adopción puntual hacia la integración estructural de la sostenibilidad como motor de competitividad.
Más eficiencia, pero con retos pendientes
Pese al avance generalizado, el estudio también identifica retos estructurales que siguen condicionando el ritmo de la transición.
En este sentido, las empresas reclaman más ayudas económicas para poder implementar medidas, simplificación de los trámites y formación especializada como las palancas clave para acelerar la transformación del conjunto del sector. De hecho, el 66% de las empresas industriales y el 81% de las IPPC consideran que las subvenciones y deducciones fiscales serían la medida más eficaz para mejorar su eficiencia y competitividad.
Las empresas IPPC y las que realizan actividades de I+D+i destacan como las más avanzadas
El Ecobarómetro Industrial de Euskadi 2025 confirma además que la sostenibilidad está generando impactos positivos más allá del ámbito ambiental. Las empresas que apuestan por la eficiencia de recursos y la ecoinnovación mejoran su reputación, refuerzan su posición competitiva y muestran una mayor capacidad de adaptación a los retos globales.
En concreto, las medidas de eficiencia implantadas —especialmente las relacionadas con energía, materiales y residuos— tienen un impacto directo en la reducción de emisiones, el ahorro de recursos y el aumento de las tasas de reciclaje. Según la evidencia sectorial, estas actuaciones suelen traducirse en reducciones medias superiores al 7% tanto en emisiones como en generación de residuos, reforzando la competitividad del sector.
Tal y como destaca Alexander Boto Bastegieta, director general de Ihobe, “la industria vasca está demostrando que la sostenibilidad es el camino para competir en mercados exigentes y construir un futuro más justo y saludable. El reto ahora es acelerar la transición, apoyando a las empresas que avanzan más despacio y reforzando la colaboración público-privada”.
El estudio confirma así la sintonía entre la evolución del tejido industrial vasco y los objetivos del Plan de Industria Euskadi 2030, que sitúa la descarbonización, la digitalización y la economía circular como ejes estratégicos para garantizar una industria más verde, resiliente y competitiva en el contexto europeo.
Fuente: Ihobe